Aierdi subraya el rol clave del 'Banco de Tierras' en el sostenimiento de explotaciones agrícolas rentables.
PAMPLONA, 3 de marzo. En un esfuerzo por asegurar el futuro de la agricultura navarra, el consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, José Mª Aierdi, ha presentado hoy la iniciativa 'Banco de Tierras', diseñada para fomentar el relevo generacional en las explotaciones agrarias viables. Durante su intervención en el Parlamento, solicitada por UPN, Aierdi subrayó la importancia de esta medida dentro del programa Lurberri, que busca integrar diversas estrategias para revitalizar el sector.
El consejero destacó que uno de los principales objetivos de Lurberri es garantizar la continuidad de explotaciones sostenibles, enfatizando que "no se logrará de manera espontánea", sino a través de un esfuerzo consciente para conectar a quienes quieren ceder sus tierras con quienes buscan comenzar una nueva etapa en el mundo agrícola.
En particular, Aierdi se refirió a la creación de un banco que centralizará la información sobre tierras y recursos infrautilizados. Este banco se centrará en identificar y recuperar explotaciones que actualmente están abandonadas, no por su viabilidad económica, sino por la falta de personas dispuestas a asumir su gestión.
Para abordar el problema del abandono de tierras cultivables, el consejero explicó que se ha llevado a cabo un inventario exhaustivo y un punto de referencia para facilitar que los interesados en ceder sus explotaciones y los potenciales cesionarios puedan encontrarse. "El trabajo de campo ha incluido contactar a propietarios que podrían estar dispuestos a ceder sus tierras y actualmente estamos en 11 procesos de negociación", dijo Aierdi, añadiendo que algunos de esos procesos están muy avanzados.
Las áreas específicas en las que se está centrando el banco incluyen la producción ovina, porcina, así como cultivos de patos, conejos, olivos y hortalizas, entre otros. Para garantizar el éxito de estas iniciativas, se ha solicitado el apoyo técnico de la sociedad pública INTIA, que se encargará de la intermediación, asegurando que todas las partes involucradas reciban el asesoramiento necesario en un entorno de confianza.
En el marco de esta iniciativa, se han enviado cartas informativas a 663 agricultores, de los cuales 147 son mujeres. El objetivo de este contacto es informar a los agricultores que se acercan a la jubilación sobre la disponibilidad de este servicio, enfatizando que se trata de una oportunidad de ceder sus explotaciones a otros interesados, y no simplemente una transferencia a la Administración.
Aierdi también mencionó la introducción de becas y primas para facilitar el relevo generacional. Esto permitirá que tanto el cedente como el que toma la explotación puedan compartir su experiencia durante un período de transición, asegurando así el mantenimiento del conocimiento vital para la gestión de las explotaciones.
La primera experiencia de este Banco de Tierras se ha realizado en Andosilla, donde siete propietarios han cedido 21 hectáreas de viñedo a otros cuatro cooperativistas para que continúen su labor agrícola. El consejero anticipó que en 2026 se extenderán estas actividades a otras localidades que muestren interés.
Desde la oposición, Miguel Bujanda de UPN expresó sus preocupaciones sobre la iniciativa, sugiriendo que podría estar transformándose en un cambio sutil pero significativo en el modelo agrícola de Navarra. Bujanda expresó su desconfianza hacia el papel de INTIA y advirtió sobre la falta de claridad en las explicaciones del consejero.
Por su parte, Carlos Mena, del PSN, aseguró que el Banco de Tierras representa una herramienta valiosa que podría democratizar el acceso a la tierra, evitando que el mismo se limite a la herencia familiar. Resaltó que estas acciones son esenciales y propuso que el éxito dependerá de la implementación y la colaboración con el sector agrícola.
En la misma línea, Oihan Mendo, de EH Bildu, argumentó que las medidas del programa Lurberri son positivas, aunque advirtió sobre la necesidad de evaluar su efectividad a largo plazo. Reconoció que el Banco de Tierras podría ser un paso crucial para facilitar el acceso a la tierra, una de las principales dificultades para que los jóvenes se integren en el sector.
Javier Ollo, de Geroa Bai, aludió a la importancia de la intermediación del Gobierno en el éxito del Banco de Tierras, mientras que Irene Royo, del PPN, insistió en la necesidad de que el impulso administrativo se realice de manera transparente y eficiente. Finalmente, Carlos Guzmán, de Contigo-Zurekin, reiteró que no se puede dejar el futuro del sector solo en manos de la iniciativa privada, destacando el valor histórico de las propuestas públicas como el Banco de Tierras en el diseño del futuro agrícola de Navarra.
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