PAMPLONA, 10 de febrero. La combinación de lluvias intensas y un deshielo parcial ha puesto en alerta a los ríos de la Cuenca del Ebro, especialmente al Arga, el Aragón y el Gállego. A pesar de las crecidas observadas, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) señala que no se prevén grandes avenidas de agua.
Según el informe de la CHE, las precipitaciones de las últimas 24 horas han sido significativas, especialmente en la zona norte, donde se han registrado acumulados de entre 20 y 50 litros por metro cuadrado, abarcando desde la cuenca del río Ega hasta el Cinca. La Rioja también ha experimentado lluvias en la margen derecha del Ebro.
Las lluvias más intensas se han concentrado en las cabeceras del Arga y las zonas del Pirineo Central y Occidental. La CHE agrega que además de las precipitaciones, el aumento en los caudales de los ríos se debe a la fusión de la nieve, impulsada por temperaturas superiores a lo habitual para esta época, una tendencia que persistirá durante al menos un par de días más.
Este fenómeno ya está teniendo un impacto visible en algunos ríos, donde el caudal ha superado los niveles de alerta. Ejemplos de ello son las crecidas en el río Ulzama, afluente del Arga, y en el propio río Arga a su paso por Burlada. Sin embargo, se aclara que estas crecidas no alcanzan los niveles de máxima ordinaria.
En lo que respecta al río Aragón, se han registrado incrementos en varios aforos que superaron el umbral de aviso en los tramos cercanos a la presa de Yesa, lo que indica que la presa retendrá gran parte de estos caudales.
En la margen derecha, en Aragón y Soria, el río Manubles también ha superado el umbral de aviso amarillo, lo que genera preocupación dada la saturación de su cuenca tras semanas de abundantes lluvias. Con la cesación de las precipitaciones desde el lunes, se espera que los niveles de agua comiencen a disminuir pronto.
Como medida preventiva, las autoridades están llevando a cabo maniobras en el embalse de Mansilla, junto con otras acciones en las presas de Yesa e Itoiz. Juntas, estas estructuras están controlando un caudal combinado de aproximadamente 700 m³/s, con el objetivo de evitar problemas en Sangüesa y otras áreas afectadas aguas abajo.
Finalmente, se anticipa un aumento en el caudal del río Ebro debido a la llegada de agua por sus afluentes, lo que se espera para este miércoles, 11 de febrero. No obstante, se estima que los niveles se mantendrán por debajo de las crecidas máximas ordinarias.
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