PAMPLONA, 11 de diciembre. La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, ha estado presente esta semana en la sesión plenaria del Comité Europeo de las Regiones, que se llevó a cabo en Bruselas, donde hizo un urgente llamado a mantener la defensa de los valores democráticos como un pilar fundamental en el contexto actual de Europa.
Durante su intervención, Chivite enfatizó la necesidad de que todos los demócratas se unan contra el creciente discurso de odio, el cual pone en peligro tanto el bienestar social como el progreso y la convivencia pacífica. Señaló que tales ataques son, en muchos aspectos, incompatibles con la esencia misma del proyecto europeo y destacó el papel crucial que juegan las entidades regionales y locales en la protección de la democracia y los derechos humanos.
La presidenta también puso de relieve el compromiso del pueblo navarro con la transparencia y la rendición de cuentas, subrayando la importancia de combatir la desinformación y fortalecer los servicios públicos. Además, hizo hincapié en las políticas destinadas a proteger a los más vulnerables y en la defensa de los derechos de todos, así como en la lucha activa contra el racismo y la xenofobia. Navarra, según Chivite, lidera en el avance de la igualdad de género en España y se posiciona como una región destacada en Europa en este ámbito.
Chivite expresó su preocupación por los retrocesos democráticos que se están evidenciando en algunos estados miembros de la Unión Europea, donde, según sus palabras, se están produciendo recortes de derechos que ponen en peligro los logros alcanzados a través de políticas inclusivas y democráticas. Mencionó específicamente a las minorías, como la población migrante y la comunidad LGTBIQ+, así como a quienes enfrentan situaciones de discapacidad y pobreza.
En su discurso, Chivite puso como ejemplo la situación en Budapest, donde el gobierno intentó prohibir el orgullo gay, y el movimiento progresista que surgió en respuesta a esta ofensiva contra los derechos. También advirtió que tales agresiones no son exclusivas de la Unión Europea, aludiendo a situaciones en países candidatos como Turquía, donde destacó la detención del alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, como un grave ataque a la democracia local.
Ante estos desafíos, la presidenta reafirmó que el mensaje debe ser claro: ningún ataque a la dignidad de las personas puede silenciar su compromiso y sus ideales. Argumentó que las ideas prevalecerán, y que la democracia saldrá fortalecida. Señaló que los periodos de mayor prosperidad y avance se han dado en contextos democráticos y que el apoyo social a estas causas es inquebrantable.
Por último, Chivite subrayó que la desigualdad es un factor determinante en este escenario y que es esencial seguir trabajando para cerrar brechas y construir una Europa más cohesionada, equitativa e igualitaria. "Las democracias sólidas y resilientes son fundamentales para fomentar sociedades fuertes y unidas", concluyó.
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