Covite advierte sobre la "grave amenaza" de la violencia radical y condena los disturbios en Pamplona.
En el corazón de Pamplona, la presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), Consuelo Ordóñez, hizo fuertes declaraciones el pasado miércoles sobre la creciente preocupación por la radicalización violenta en Navarra y el País Vasco. Estos comentarios surgieron en el marco de la inauguración de la XXIII Jornada Anual de Covite, donde la organización aborda el tema 'Desmontar los mitos: Verdad y Memoria ante la legitimación del terrorismo'.
Los comentarios de Ordóñez vinieron en respuesta a los disturbios que se produjeron en la Universidad de Navarra y el barrio de Iturrama durante una manifestación organizada por elementos radicales contra un acto del activista Vito Quiles, cuyo evento no contaba con la autorización del centro educativo y fue finalmente cancelado. Ordóñez describió los altercados como "espantosos", señalando que la situación refleja un problema más profundo de radicalización que no se está abordando adecuadamente por las autoridades.
En su intervención, Ordóñez enfatizó la necesidad de adoptar medidas serias y efectivas contra estos actos de violencia. “Se está jugando con fuego”, advirtió, sugiriendo que las sanciones administrativas son cruciales para que los perpetradores enfrenten consecuencias por sus acciones. “No se trata solamente de condenas penales; también debe haber consecuencias para los organizadores que fomentan la violencia”, puntualizó.
La presidenta de Covite recordó que llevan años advirtiendo sobre la radicalización y destacó la creación de su Oficial de Radicalización en 2016 como un intento de resolver un problema que, según ella, ha ido en aumento. “Instamos constantemente a los poderes públicos a que se tomen en serio esta situación. No hay otro lugar en Europa con un porcentaje tan alto de población joven radicalizada”, afirmó con preocupación.
Ordóñez también hizo eco de la transformación de grupos radicales en la región, resaltando que “el GKS está tomando el relevo de la kale borroka”. Señaló que defender ideas mediante la violencia nunca puede ser considerado una defensa legítima de ninguna ideología. “El uso de la violencia destruye la propia idea que se intenta promover”, insistió.
Adicionalmente, mencionó las propuestas legislativas dirigidas a crear un régimen sancionador que ayude a frenar estos brotes de violencia. Ordóñez criticó la falta de voluntad política para abordar la radicalización, afirmando que los gobernantes, sin importar su afiliación política, no han enfrentado este desafío de forma efectiva a lo largo de los años.
En lo relativo a las jornadas anuales de Covite, Ordóñez destacó la necesidad de “desmontar mitos peligrosos” que rodean al terrorismo etarra y su impacto en la sociedad. Puso de relieve la importancia de desmentir ideas erróneas sobre la victimización y el sufrimiento, apuntando que se ha minimizado el impacto adverso de los crímenes de ETA, donde, según ella, un elevado porcentaje de estos aún permanece sin resolver.
Finalmente, Ordóñez subrayó que “este país tiene una deuda inmensa con las víctimas del terrorismo” y enfatizó que las verdaderas víctimas siguen “pagando el precio” de un proceso de paz que muchos dan por concluido, pero que para ellas, sigue en curso sin la justicia que merecen. “El tiempo de pasar página llegará, pero mientras haya impunidad, la deuda persiste”, concluyó.
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