24h Navarra.

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El Ayuntamiento cierra convento de Agustinas y busca soluciones para personas sin hogar.

El Ayuntamiento cierra convento de Agustinas y busca soluciones para personas sin hogar.

El Ayuntamiento de Pamplona ha comenzado hoy las labores de clausura y sellado de los accesos al antiguo convento de Agustinas, un edificio municipal en peligro de ruina situado en el parque de Aranzadi.

El personal del área de Conservación Urbana, junto con la Policía Municipal y el área de Acción Social, se encuentra trabajando en la limpieza de la zona exterior, sellando ventanas y puertas, y brindando asistencia a las personas sin hogar que suelen pernoctar en el lugar, según ha informado el Ayuntamiento.

El Ayuntamiento ha destacado que la medida tiene como objetivo garantizar la seguridad de estas personas, sanear el área para evitar riesgos derivados de la acumulación de residuos, y cerrar el edificio para minimizar peligros.

Profesionales de educación social de Acción Social están liderando la intervención para evaluar las necesidades de estas personas sin hogar y ofrecerles asistencia, incluyendo la posibilidad de alojamiento en albergues municipales y acceso a programas de inclusión social.

Además, se ha desplegado personal de Policía Municipal para vigilar la zona durante las labores de limpieza y sellado, con el fin de prevenir situaciones de riesgo como incendios o caídas, así como mantener la seguridad del lugar.

El objetivo final es revitalizar toda la zona, que ha experimentado cierta degradación en los últimos años, incluyendo la clausura de este mismo convento en 2023 debido a problemas de seguridad y salubridad, cuando 17 jóvenes fueron trasladados a centros de atención para personas sin hogar.

Esta actuación responde a informes que advierten de los riesgos en la zona, tras un incendio en un asentamiento de tiendas de campaña en abril, lo que puso de relieve la importancia de intervenir en el convento de Agustinas y sus alrededores.

El edificio, propiedad municipal desde 2015, se construyó en 1967 y ha estado en desuso desde la partida de las monjas en 2011. A pesar de varios proyectos fallidos, se han llevado a cabo otras iniciativas exitosas en la zona, como la rehabilitación de Casa Arraiza y la proyectada recuperación de Casa Soto, para promover la producción agrícola en la región.