24h Navarra.

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El Instituto Navarro de la Memoria reconoce a Ramón Bengaray y Dionisio Gutiérrez como víctimas del conflicto de 1936.

El Instituto Navarro de la Memoria reconoce a Ramón Bengaray y Dionisio Gutiérrez como víctimas del conflicto de 1936.

En un avance significativo en la recuperación de la memoria histórica, el Gobierno de Navarra ha revelado la identificación de los restos de dos destacados navarros, ocurrida el pasado verano en la localidad de Muniáin de Guesálaz. Este importante hallazgo fue posible gracias a la labor del Instituto de la Memoria y el Banco de ADN, integrados en el Departamento de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera.

Los restos pertenecen a Ramón Bengaray Zabalza y Dionisio Gutiérrez Ijalba. Bengaray, una figura prominente entre los republicanos y presidente del Frente Popular en Navarra, no solo fue un político activo, sino también un reconocido músico y periodista. Entre sus logros se destaca su vinculación al Club Atlético Osasuna en los años treinta. Junto a él, los restos de Gutiérrez, originario de Espinal, han sido identificados a través de las muestras genéticas proporcionadas por sus familias, apoyados por la colaboración técnica de Nasertic.

La vicepresidenta del Gobierno de Navarra, Ana Ollo, afirmó que la identificación de estos dos hombres es crucial. "Bengaray y Gutiérrez encarnan las dos caras de la represión ejercida por los golpistas: una, la élite política republicana, y la otra, aquellos militantes y simpatizantes de la izquierda que fueron perseguidos", destacó.

Ollo también subrayó cómo estos casos ilustran el impacto de la violencia en las familias, poniendo énfasis en el papel crucial que tuvieron las mujeres, que a menudo debieron asumir la carga del exilio y la reconfiguración familiar. "El enfoque de género y el reconocimiento del exilio son dos prioridades en nuestra labor", añadió la vicepresidenta.

De acuerdo con su análisis, efectivamente, estos hallazgos no solo son un paso hacia la justicia para las familias afectadas, sino que también demuestran la validez de la estrategia implementada por el Instituto Navarro de la Memoria. "Desde el Plan de Exhumaciones hasta la colaboración con asociaciones locales, esto nos ayuda a reconstruir una parte de nuestra historia que no solamente debía ser recordada, sino que tampoco puede seguir silenciada. En un contexto de creciente ultraderecha y negacionismo, recordar a personas como Bengaray y Gutiérrez es más pertinente que nunca", concluyó Ollo.

El proceso de identificación de los restos de Ramón Bengaray fue facilitado por las pruebas genéticas tomadas previamente de su nieto que reside en Argentina. La historiadora Esther Aldave, quien había investigado la vida de Bengaray, fue fundamental en el contacto con la familia. Por su parte, la identificación de Gutiérrez se realizó gracias a su hijo, José Luis. A pesar de los indicios iniciales, el equipo del Instituto Navarro de la Memoria advirtió que no existía documentación clara sobre las circunstancias de la muerte de ambos.

Recordemos que se sabe que Bengaray fue detenido el 21 de agosto de 1936 por la Guardia Civil, un hecho que fue registrado en la prensa local. Sin embargo, los detalles sobre su destino posterior, ya sea un centro de detención o su asesinato, permanecen en la penumbra. Lo mismo ocurre con Gutiérrez, ya que no hay registros penitenciarios que aclaren su situación.

Las fechas mencionadas sobre el fallecimiento de ambos, la viuda de Bengaray ubicó su muerte el 24 de agosto, mientras que la de Gutiérrez la situó el día 19, lo que sugiere que ambos pudieron haber sido asesinados en la misma operación represiva, en medio del ambiente violento que se intensificaba tras el comienzo de la guerra civil. Si bien se desconoce quiénes fueron los responsables directos, se sabe que diversas fuerzas, incluidos cuerpos policiales y grupos paramilitares, operaban con total impunidad en esos tiempos.

La exhumación de estos cuerpos se realizó gracias a la colaboración de asociaciones como Txinparta y Affna 36, además del apoyo técnico por parte de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. El descubrimiento fue facilitado por el testimonio de un vecino, Domingo Zabalza, y finalmente, las pruebas del Banco de ADN confirmaron la identidad de Bengaray y Gutiérrez.

Las reacciones de sus familias han sido conmovedoras, con la nieta de Bengaray expresando su alegría por el hallazgo. Por su parte, el nieto de Gutiérrez reflexionó sobre los 89 años de búsqueda y lucha, mencionando que, tras tantas décadas de silencio, comienzan a sentir una renovada conexión con su historia familiar.