PAMPLONA, 22 de enero. En una sesión reciente, el Parlamento de Navarra ha dado luz verde a una moción presentada por Unión del Pueblo Navarro (UPN) que expresa su oposicion tanto política como ética al tratado comercial fijado entre la Unión Europea y Mercosur. Esta propuesta encontró respaldo en partidos regionalistas, EH Bildu, PPN, Contigo-Zurekin, Vox y un parlamentario no adscrito, mientras que PSN y Geroa Bai se posicionaron en contra de la misma.
Por otro lado, una moción similar del PPN no logró avanzar, recibiendo escaso apoyo de los miembros del partido y la parlamentaria no adscrita. La votación mostró un claro rechazo por parte de PSN, EH Bildu, Geroa Bai, Contigo-Zurekin y Vox, mientras que UPN optó por la abstención.
La propuesta de UPN señala su "rechazo político y ético" al acuerdo con Mercosur, argumentando que permite la entrada de productos agroalimentarios que no cumplen con los estándares sanitarios, medioambientales y de bienestar animal exigidos a los productores europeos. Esto, según la moción, infringe el principio de reciprocidad y competencia justa. UPN considera "inaceptable" que el sector primario de Europa sea utilizado como una herramienta en negociaciones comerciales internacionales, señalando que no se puede demandar altos estándares de producción a los agricultores europeos mientras se permite que productos de menor calidad ingresen al mismo mercado.
Ante esta situación, UPN ha solicitado que se establezca, en un plazo no mayor a dos meses, una mesa de trabajo en el Consejo Asesor Agrario de Navarra, donde participen actores del sector agrario y ganadero. El objetivo es evaluar "los impactos económicos, de producción y del mercado" de este tratado, así como proponer medidas de "protección y compensación" para salvaguardar las explotaciones agrarias en Navarra.
Geroa Bai presentó una enmienda que fue rechazada, en la que instaba al Gobierno de España y a la Comisión Europea a implementar una Política Agrícola Común con recursos suficientes y sin recortes, promoviendo así la renovación del sector y el mantenimiento de actividades agrícolas en Europa. También pedía incrementar los controles fronterizos y asegurarse del cumplimiento de la "cláusula espejo", además de urgir a que se implementen efectivamente las cláusulas de salvaguarda estipuladas en el acuerdo.
En relación con la moción del PPN, ésta manifiesta su apoyo al sector primario navarro y un "rechazo claro" al acuerdo con Mercosur, solicitando al Gobierno de Navarra que promueva "medidas de apoyo" para mejorar las condiciones laborales de este sector, incluyendo una revisión fiscal que favorezca la actividad agrícola. Además, el partido socialdemócrata aboga por que la PAC mantenga un financiamiento adecuado que garantice la viabilidad de los productores de alimentos en Navarra.
Vox, por su parte, propuso una enmienda que tampoco fue aceptada, pidiendo a los partidos en el Congreso que se opongan a la firma del acuerdo y que sus Representantes en el Parlamento Europeo voten en contra del mismo.
El portavoz de UPN, Miguel Bujanda, criticó que este acuerdo con Mercosur sea el resultado de 26 años de debilitamiento del sector agrícola europeo. Argumentó que representa una amenaza a la seguridad alimentaria y establece una competencia desleal con un modelo que contrasta radicalmente con lo que se ha promovido en Europa por décadas. Además, destacó la importancia de las dudas jurídicas planteadas al Parlamento Europeo respecto a la validez del acuerdo.
Desde el PPN, Javier García subrayó que cualquier tratado comercial que sacrifique a los productores de alimentos pone en peligro numerosas explotaciones en Navarra. Reiteró que los agricultores y ganaderos están cumpliendo con los estándares más rigurosos y no pueden competir en desventaja con productos que provienen de países que no aplican normas equivalentes: "Sólo apoyaremos el acuerdo si realmente protege a nuestros agricultores y ganaderos", aseveró.
El socialista Carlos Mena consideró el acuerdo como estratégico para Europa, destacando su capacidad de abrir mercados y fortalecer la cooperación, aunque enfatizó que no debería implicar un sacrificio del campo español ni del navarro. Mena confió en que las cláusulas de salvaguardia proporcionen un mecanismo adecuado para reaccionar ante riesgos en el mercado.
Por otro lado, Adolfo Araiz de EH Bildu criticó que, mientras la UE impone normas estrictas a su producción agrícola, los productos de Mercosur podrían entrar al mismo mercado sin cumplir con requisitos equivalentes, creando una competencia desigual. Señaló que las cláusulas de salvaguardia dependen de decisiones de la Comisión Europea, sin garantías reales para los productores de la UE.
Desde Geroa Bai, Javier Ollo adoptó una postura intermedia, reconociendo que aunque no descartan el acuerdo, tampoco lo defienden de manera incondicional. Advirtió sobre la posible competencia desleal y la necesidad de salvaguardias para mantener el equilibrio del mercado y proteger el tejido productivo local.
Finalmente, Carlos Guzmán de Contigo-Zurekin demandó al portavoz del Gobierno de Navarra, Javier Remírez, una revisión de su valoración positiva del acuerdo, alegando que no existe un consenso entre los socios sobre esta cuestión. Subrayó la necesidad de una defensa firme de los intereses del sector primario y rechazó un modelo comercial que considera disparatado.
Emilio Jiménez de Vox, por último, acusó a PP y PSOE de ser defensores de un acuerdo que podría devastar las explotaciones familiares y amenazar la seguridad alimentaria, advirtiendo que este pacto representa un "suicidio colectivo" para el sector agrícola navarro.
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