PAMPLONA, 19 de noviembre.
El Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN) ha ratificado la condena de seis años de cárcel impuesta a un hombre que realizó tocamientos a la hija de su pareja, quien tiene una discapacidad del 85%, entre septiembre y noviembre de 2023. Esta decisión sigue a la sentencia de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de mayo de este año.
El condenado, un colombiano de 41 años, ha sido encontrado culpable de un delito continuado de agresión sexual. Además de la pena privativa de libertad, no podrá acercarse ni comunicarse con la víctima en un radio de 200 metros durante 8 años, y deberá cumplir un periodo de libertad vigilada de igual duración. Como parte de la indemnización por el daño moral, deberá pagar 10.000 euros a la joven.
En el momento de los hechos, el acusado mantenía una relación con la madre de la víctima y residieron juntos en Pamplona desde abril de 2023. Durante ese tiempo, la hija mayor de la madre, de 20 años y con una discapacidad significativa que incluye retraso mental moderado, problemas de visión y una condición neuromuscular debido a epilepsia, se mudó al hogar familiar.
La sentencia menciona que la víctima tiene un nivel de comprensión sexual muy limitado y que su discapacidad intelectual es clara y evidente. Según el tribunal, el acusado se aprovechó de la vulnerabilidad de la joven, quien presenta una edad mental equivalente a la de un niño de seis años, para satisfacer sus deseos sexuales. Como resultado de estos abusos, la joven presenta síntomas de ansiedad y depresión.
A pesar de que la defensa intentó apelar la sentencia solicitando la absolución del imputado, tanto la fiscalía como la acusación particular se mostraron a favor de mantener la condena. El TSJN ha respaldado el enfoque de la Audiencia, que consideró el testimonio de la víctima como creíble y coherente.
El tribunal subraya que la declaración de la afectada fue evaluada de manera exhaustiva, con apoyo en un informe pericial elaborado por una psicóloga forense. Este informe indica que la joven muestra signos de incomodidad y retraimiento al relatar los sucesos, y que su testimonio, aunque puede contradecirse en situaciones de nerviosismo, no contiene exageraciones.
La joven también compartió su experiencia de agresión con varios adultos, incluidos su profesora, la cuidadora del transporte escolar y su abuela. La psicóloga encontró consistencia en sus relatos cuando se comparan con lo que expresó a estas personas. Además, se determinó que no había ningún interés en obtener beneficios personales de la denuncia, sino una carga emocional notable que se traduce en ansiedad y depresión, llevando a calificar su testimonio como altamente creíble.
El TSJN sostiene que la continuidad de la declaración de la joven es innegable y se alinea con la evidencia presentada, que incluye el informe psicológico y las declaraciones de testigos clave, reafirmando la validez del relato de la víctima.
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