Hombre en Pamplona recibe 5 años de cárcel por violar a su compañera de piso, según la Audiencia de Navarra.
PAMPLONA, 14 de noviembre. La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra ha dictado una sentencia condenatoria de 5 años de prisión contra un hombre implicado en un caso de violación que tuvo lugar en su domicilio en Pamplona, en noviembre de 2023, donde había alquilado una habitación a la víctima.
El fallo, que se puede apelar ante el Tribunal Superior de Justicia de Navarra, incluye una orden de alejamiento que prohíbe al condenado acercarse o comunicarse con la víctima a menos de 200 metros durante una década. Además, después de cumplir la pena privativa de libertad, tendrá que someterse a una medida de libertad vigilada durante 5 años más.
En términos de compensación, el perpetrador deberá indemnizar a la víctima con 20.000 euros por el daño moral sufrido, de los cuales 15.000 euros ya habían sido depositados previamente al juicio, lo que ha sido considerado como un atenuante en la resolución judicial.
La Audiencia, que ha calificado la conducta del acusado como un delito de agresión sexual, cuyo rango de penas varía entre 6 y 12 años, ha decidido rebajar la pena en un grado debido a la concurrencia de dos atenuantes: la previamente mencionada reparación del daño y la embriaguez, ya que el acusado admitió haber consumido alcohol antes de los hechos.
El tribunal optó por la reducción de la pena en un grado debido a que la atenuante de embriaguez fue solo ligeramente admitida y la reparación del daño se realizó poco antes del juicio, casi dos años después de que ocurrieran los hechos.
Finalmente, la Audiencia ha impuesto una pena de 5 años de prisión, subrayando la gravedad de los actos cometidos y el hecho de que el agresor llevó a cabo tres violaciones en total.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 7 de la mañana del 26 de noviembre de 2023, cuando la víctima, que había estado viviendo en la vivienda desde septiembre con un contrato hasta diciembre, regresó a casa tras una noche de fiesta. A pesar de su negativa a mantener relaciones sexuales, el acusado la sometió a la fuerza en tres ocasiones.
Una vez culminadas las agresiones, el condenado le indicó a la víctima que se retirara a su habitación porque a él le gustaba dormir solo. Durante los acontecimientos, el acusado se encontraba levemente afectado por el consumo de alcohol, según determinó la sentencia.
A raíz de la violación, la víctima experimentó numerosas secuelas, incluyendo lesiones físicas y un diagnóstico de estrés postraumático agudo, que se manifestaron en sueños inquietantes, sentimientos de culpa y alteraciones emocionales significativas.
En el juicio celebrado el 16 de septiembre, la fiscalía solicitó 8 años de prisión, mientras que la acusación particular elevó su petición a 12 años, a lo que la defensa respondió pidiendo la absolución, alegando que las relaciones fueron consensuadas.
No obstante, la Sección Primera de la Audiencia otorgó gran credibilidad a la declaración de la víctima, respaldada por múltiples evidencias. Entre estas, se incluyen un informe forense que documenta lesiones compatibles con su testimonio, un dictamen psicológico que muestra reacciones agudas, y mensajes enviados por la víctima poco después del suceso, en los que acusaba al condenado de su comportamiento violento.
El tribunal concluyó que la denunciante había mantenido un relato coherente y consistente que incluía detalles que resultan difíciles de inventar, lo que contribuyó a confirmar la veracidad de su testimonio.
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