En Pamplona, el 10 de septiembre marca un paso importante en la revitalización del Centro Histórico. La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento ha dado luz verde para el derribo de las estructuras internas de la manzana conocida como Oscus, situada en la área de Navarrería. Esta tarea ha sido adjudicada a la empresa Obras y Servicios Tex SL, con un presupuesto de 532.400 euros y un plazo de ejecución que se extiende a cuatro meses. Las obras comenzarán a ejecutarse antes de que finalice este mes.
Este proyecto forma parte de una ambiciosa iniciativa destinada a regenerar el Casco Antiguo de Pamplona bajo el paraguas de Pamplona Ciudad Habitable - Iruña Biziberritzen (PCH). Siguiendo los lineamientos de un plan urbano que data de los años 80, este derribo se asemeja a las obras realizadas previamente en la plaza Santa Ana, y busca revitalizar los patios interiores, generando nuevos espacios públicos que mejoren la calidad de vida y devuelvan la escala humana al núcleo histórico de la ciudad.
El contrato contempla no solo la demolición de las construcciones en la manzana 111 del Casco Viejo, sino también la adecuación del espacio resultante como solar. Este proyecto ha sido elaborado por la firma OM ARQ SLP y sus arquitectos, Óscar Mongay Jiménez y María Teresa Mariezcurrena Echeverría. Las labores incluirán el desmantelamiento de carpinterías externas e internas, instalaciones de calefacción, y además, la eliminación de elementos que contengan amianto, un material peligroso para la salud. Esta acción complementa el plan municipal y regional de erradicación del amianto en edificios públicos, con el fin de incrementar la seguridad ambiental y contribuir a una ciudad más saludable, de acuerdo con la información del Ayuntamiento.
El edificio en cuestión, erigido en la década de 1960, ha tenido múltiples funciones a lo largo de su existencia, predominantemente hasta 2009, cuando sus actividades culturales y sociales se trasladaron al Palacio de Condestable. Desde entonces, ha sido utilizado de forma esporádica, incluyendo su papel como comedor social municipal. En la actualidad, su estado de deterioro exige la retirada del amianto de la cubierta como parte de la estrategia de rehabilitación del patrimonio municipal.
Además de demoler la estructura total del edificio, se llevarán a cabo reparaciones y aseguramiento de las partes adyacentes que puedan verse afectadas. Antes de iniciar el proceso de demolición, se está realizando una coordinación meticulosa con los propietarios de las edificaciones colindantes para prever cualquier posible impacto, especialmente en el edificio número 31 de la calle Navarrería, que se encuentra en la misma parcela, así como con el Instituto Navarro de Administración Pública (INAP).
El Ayuntamiento también se ha comprometido a mantener una comunicación fluida con la Dirección General de Cultura - Institución Príncipe de Viana, siguendo los protocolos de colaboración habituales en estos casos. Al igual que en otras intervenciones, como la de la plaza Santa Ana, se llevará a cabo un estudio arqueológico en el solar debido a su significativo valor patrimonial, histórico y cultural, según ha manifestado el Consistorio.
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