**PAMPLONA, 19 de julio.** Un equipo de investigadores de diversas partes del mundo, entre ellos destacados científicos de la Universidad de Navarra, ha desvelado un ingenioso mecanismo que utiliza la bacteria Brucella abortus para evadir el sistema inmunológico humano. Esta bacteria es responsable de causar la brucelosis, una enfermedad infecciosa que puede evolucionar hacia cronicidad, afectando tanto a humanos como a animales en diversas regiones del planeta.
El hallazgo, publicado en la prestigiosa revista Nature Communications, revela que la bacteria encuentra refugio en el epiplón —también conocido como omento— una capa de tejido adiposo que cubre los órganos abdominales. Aunque hasta ahora su estudio ha sido escaso, se ha evidenciado que este tejido actúa como un escondite perfecto, permitiendo que la Brucella abortus permanezca fuera del radar del sistema inmunitario. Raquel Conde-Álvarez, una de las investigadoras del equipo, explica: “Hemos constatado que la bacteria no solo se oculta, sino que además manipula el entorno del epiplón para eludir la detección y el ataque por parte del organismo”.
En experimentos realizados con modelos animales, los científicos observaron que la Brucella tiene la capacidad de infectar células inmunitarias clave, como los macrófagos y neutrófilos. En condiciones habituales, estas células desempeñan un papel fundamental en la defensa del organismo contra patógenos, sin embargo, en este caso particular, la bacteria induce a ciertas células, especialmente a unos neutrófilos especiales, a secretar una molécula denominada IL-1RA. Esta molécula actúa como un “freno”, debilitando la acción de otras células inmunitarias esenciales, incluidas las células T, que son las responsables de eliminar infecciones persistentes, según ha indicado la Universidad de Navarra.
Este mismo fenómeno fue identificado en pacientes diagnosticados con brucelosis, que presentaron niveles elevados de IL-1RA en sus muestras sanguíneas, sugiriendo que este mecanismo también se aplica en humanos. La doctora Conde-Álvarez subraya: “Esto proporciona pistas valiosas sobre por qué algunas personas no logran superar completamente la brucelosis, lo que también abre oportunidades para desarrollar tratamientos que potencien las defensas naturales del cuerpo”.
A pesar de los avances en medicina, la brucelosis continúa siendo una enfermedad común en varias regiones del mundo, particularmente donde los programas de control sanitario en animales son insuficientes. “Este avance en la investigación científica podría ser determinante para mejorar los diagnósticos y tratamientos en el futuro”, concluye el equipo de investigadores.
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