La Federación Navarra de Rugby expresa su descontento por la suspensión del nuevo campo en Pamplona.
El pasado 17 de enero, la Federación Navarra de Rugby ha hecho pública su preocupación por el aparcamiento del proyecto del nuevo campo de rugby en la zona de Berichitos, en Pamplona, cercano a Aquavox San Jorge. Este proyecto, que lleva dos décadas en la lista de demandas del rugby navarro, tenía como objetivo iniciar las obras en 2025, contando con un presupuesto de 1,2 millones de euros en las cuentas municipales, además de un millón más del Instituto de Deporte y Actividad Física entre 2024 y 2025.
Sin embargo, la federación ha criticado que no se ha llevado a cabo ninguna acción en el terreno durante el 2025. La reciente presentación del Plan de Infraestructuras Deportivas de Navarra para el periodo 2026-2029 por la consejera de Cultura, Deporte y Turismo, Rebeca Esnaola, ha confirmado los temores de que este proyecto quedará en el limbo. Las nuevas fechas propuestas para el inicio de las obras se extienden entre 2027 y 2029, tiempos que ya sobrepasan esta legislatura y, por ende, la gestión de los gobiernos actual tanto foral como municipal, según destacan desde la Federación.
La Federación ha recordado que la necesidad de un campo de rugby de carácter público había sido identificada como prioritaria en un diagnóstico de infraestructuras realizadas en la legislatura pasada. No obstante, han señalado que se han priorizado otros proyectos con menor urgencia, lo que pone de manifiesto la falta de atención hacia las instalaciones necesarias para el desarrollo del rugby en la región. "No estamos pidiendo que se nos dé un trato preferencial, pero la falta de infraestructuras adecuadas ha sido un freno significativo para nuestro deporte durante más de 20 años", han afirmado.
La situación se complica aún más en Pamplona, donde los dos clubes de rugby existentes —La Única e Iruña— tienen más de 500 licencias deportivas, en su mayoría pertenecientes a jóvenes deportistas. En la actualidad, estos clubes están utilizando instalaciones de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) para entrenar y jugar, así como el recinto de la Universidad de Navarra, que se encuentra en condiciones subóptimas para la práctica del rugby.
Aunque hay un protocolo que permite cierta estabilidad en el uso de la UPNA, la Universidad de Navarra depende de su propia disponibilidad para continuar facilitando el uso de sus instalaciones, lo que podría dificultar el futuro de estos clubes. Ambos recintos operan actualmente a su capacidad máxima y el campo de la UPNA requiere un mantenimiento intenso para cumplir con las normativas de homologación para los partidos de División de Honor, donde compite el primer equipo masculino de La Única.
Desde la Federación Navarra de Rugby han calificado de "insuficiente" el presupuesto actual de 500.000 euros destinado a la mejora del campo, considerando que no será suficiente para la instalación de un césped artificial que permita su uso sin comprometer su homologación. En caso de no obtener dicha homologación, La Única podría enfrentar la imposibilidad de jugar en su propio territorio.
Finalmente, la Federación ha expresado su "decepción" por los continuos retrasos en este proyecto, lamentando la falta de voluntad política para cumplir con un compromiso que ya contaba con un presupuesto asignado que ahora parece desvanecerse. La expectativa que había generado en los clubes y deportistas se ha transformado en un sentimiento de tristeza y frustración ante la incertidumbre que rodea al futuro del rugby navarro.
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