En Pamplona, el 27 de noviembre, la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, se mostró decidida y serena al enfrentar las acusaciones surgidas de los últimos informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Durante una sesión en el Parlamento, Chivite aseguró que no hay nada que investigar respecto a su gestión ni la de sus consejeros. “No tengo miedo, la verdad saldrá a la luz y vamos a dejar que la justicia haga su trabajo”, enfatizó en un tono de autoafirmación.
La presidenta respondió a una interpelación del portavoz del Partido Popular de Navarra (PPN), Javier García, señalando la falta de coherencia en el discurso del PP sobre la corrupción. “No tiene sentido que exijan a otros lo que su partido nunca ha manejado con transparencia”, criticó. La digresión de Chivite hacia el comportamiento del PP enfatizó la percepción de doble moral en la política navarra.
Chivite continuó defendiendo su posición, argumentando que la reciente detención de altos cargos en Almería, vinculados a su partido, no se está gestionando con la misma rigurosidad con la que se aborda su propia situación. “¿Por qué los errores de otros son invisibles mientras que yo soy constantemente cuestionada?”, se preguntó, dejando claro su descontento con la desproporción de críticas que recibe.
El partido de la oposición, PPN, no tardó en exigir la dimisión de Chivite, argumentando que su gobierno ha enfangado la imagen institucional de Navarra. García instó a convocar elecciones anticipadas para restablecer la dignidad en la política navarra y cerró un ciclo que, según él, ha estado definido por la falta de transparencia y la confusión de intereses entre lo público y lo privado.
El portavoz popular hizo hincapié en que las decisiones de Chivite y su equipo están quemando lentamente la credibilidad del gobierno. “Sus manos están marcadas por la desconfianza y su gestión huele a corrupción, es hora de asumir responsabilidades”, afirmó, reforzando la presión sobre la presidenta para que responda por su gestión.
García, en una crítica contundente, sugirió que el actual gobierno nunca ha ofrecido un proyecto claro, sino que se sostiene gracias a pactos oscuros que no han sido explicitados a la ciudadanía navarra. “Gobiernan porque a Bildu le conviene, no porque tengan un plan para Navarra”, concluyó, dejando en el aire las serias dudas sobre la legitimidad del actual gobierno navarro.
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