PAMPLONA, 30 de diciembre.
El Gobierno de Navarra ha dado un paso significativo en pro del altruismo al aprobar un ambicioso proyecto de ley foral de voluntariado durante la sesión celebrada este martes. Esta iniciativa tiene como objetivo no solo promover la actividad voluntaria en el sector empresarial, sino también potenciar las modalidades digitales y virtuales de colaboración. Un aspecto destacado de esta legislación es la creación de una nueva Escuela de Acción Voluntaria, que busca apoyar la formación de quienes se suman a esta causa.
Según ha declarado el vicepresidente primero y consejero de Presidencia e Igualdad, Félix Taberna, esta ley es un intento por revitalizar el compromiso histórico de la población navarra con el voluntariado y el trabajo desinteresado por el bien común.
El proyecto será objeto de debate en el Parlamento de Navarra en un futuro cercano. Después de más de 27 años de vigencia de la ley anterior, la administración regional considera necesario adaptar el marco normativo a las realidades sociales actuales, que presentan una gran diversidad tanto en las entidades de voluntariado como en las motivaciones de las personas que participan en estas actividades.
Una de las novedades más relevantes de esta ley foral es la inclusión de distintos tipos de voluntariado, abarcando desde opciones estables hasta microvoluntariados puntuales, que pueden realizarse de manera presencial o en línea. También se incorporan disposiciones para regular el voluntariado corporativo, lo que permite a los empleados de las empresas involucrarse en acciones solidarias, contribuyendo así al fortalecimiento de la cohesión interna y al impacto positivo en la sociedad.
Además, la nueva regulación ofrece un enfoque renovado en la formación y el reconocimiento de las personas voluntarias. Se establecerá un sistema oficial de acreditación de las competencias adquiridas durante la experiencia de voluntariado, junto con la creación de la mencionada Escuela de Acción Voluntaria, que centralizará la oferta formativa disponible en este ámbito. Este esfuerzo está orientado a fortalecer las habilidades específicas de los voluntarios según el campo en el que deseen colaborar.
Una característica convincente de este proyecto es el énfasis en el papel activo de aquellos colectivos que han sido tradicionalmente receptores de la acción voluntaria, como son las personas con discapacidad, los jóvenes y los ancianos. Se les reconoce como valiosos contribuyentes al voluntariado, promoviendo así una mayor inclusión y participación.
El marco normativo aprobado reciente enfatiza la necesidad de visibilizar a todos los actores del voluntariado y subraya la importancia de colaborar en red. Se busca fomentar la creación de alianzas entre distintas entidades y grupos de voluntarios, así como con administraciones y empresas, para identificar sinergias y potenciar el impacto de las acciones solidarias.
Retomando el espíritu del ‘auzolan’, se propone una actualización que refleje las diversas formas de altruismo de las más de 4,200 personas registradas en la plataforma Navarra + Voluntaria, que actualmente colaboran con 204 entidades de voluntariado en la región. Estas contribuciones abarcan desde el apoyo académico hasta la asistencia a personas mayores o en situaciones de vulnerabilidad, reflejando así una notable diversidad en las actividades que se llevan a cabo.
Con esta nueva legislación, el Gobierno de Navarra tiene la ambición de situar a la región a la vanguardia del compromiso social en España, convirtiéndola en un referente en cuanto a humanismo cívico y solidaridad. Un significativo 44.4% de la población navarra se ha involucrado en algún tipo de actividad de voluntariado a lo largo de su vida, destacando la región como líder a nivel nacional, según el II Estudio del Voluntariado en Navarra.
Desde la perspectiva del Gobierno, la acción voluntaria se considera una vía para promover la participación activa de los ciudadanos y un motor fundamental para el cambio social, elevando la calidad de vida y fomentando la cohesión en la comunidad.
La ley también incorpora un enfoque de género, buscando asegurar la igualdad de oportunidades en el ámbito del voluntariado. Se pone especial atención en empoderar a las mujeres y en destacar la importancia del voluntariado como motor de vida para los pueblos de Navarra, enfatizando cómo la acción comunitaria mejora la calidad de vida en las áreas rurales.
Desarrollada a través de un proceso participativo, esta norma tiene como objetivo ser una herramienta útil y representativa para todos los actores implicados en el voluntariado. La nueva ley se estructura en 43 artículos, incluyendo disposiciones adicionales y transitorias que detallan los derechos y responsabilidades tanto de voluntarios como de beneficiarios.
La legislación refuerza la inclusión en el voluntariado, garantizando el derecho de participación de todas las personas, independientemente de sus capacidades. Se incorporarán medidas para asegurar la accesibilidad y el apoyo necesarios para que las personas con discapacidad puedan contribuir activamente en programas de voluntariado.
Asimismo, se prevén iniciativas para fomentar el voluntariado en el sistema educativo, tanto en niveles universitarios como no universitarios, considerando que es fundamental cultivar este compromiso desde edades tempranas, contribuyendo así a la creación de una sociedad más solidaria. Se contemplará la participación de menores entre 12 y 16 años con la debida autorización y siempre que no afecte a su desarrollo educativo.
Cabe destacar también la consolidación de la Red Navarra del Voluntariado y la formalización de la plataforma ‘Navarra más voluntaria - Nafarroa, Orotan Lagun’, impulsada por el Gobierno. Esta herramienta facilitará la conexión entre entidades y ciudadanos interesados en participar en acciones solidarias, estableciendo un espacio digital para el encuentro y la cooperación.
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