En el contexto actual de una sociedad que se caracteriza por su diversidad y complejidad, el II Plan de Convivencia del Gobierno de Navarra se presenta como una iniciativa crucial para abordar los desafíos contemporáneos. La consejera de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera, Ana Ollo, ha subrayado que desde 2015 se ha avanzado de manera significativa en la promoción y estructuración de la convivencia como un aspecto esencial dentro de la agenda gubernamental.
Durante un pleno del Parlamento, Ollo respondió a una pregunta planteada por el grupo Geroa Bai, y destacó que las políticas de convivencia implementadas son parte de un enfoque global que incluye planes adicionales para combatir el racismo, promover la inclusión y fortalecer los derechos humanos. Esta estrategia multifacética demuestra un compromiso sistemático y decidido por parte del Ejecutivo foral.
En su intervención, la consejera enfatizó que el Gobierno Navarra ha establecido un marco de valores éticos que guía estas iniciativas, afirmando la deslegitimación de la violencia y el firme respaldo a todas las víctimas, sin distinciones. Ollo citó leyes como la de víctimas del franquismo y de terrorismo, que han sido pioneras tanto a nivel nacional como internacional.
El II Plan de Convivencia tiene como objetivo ser un proyecto inclusivo, buscando involucrar a la ciudadanía en el desarrollo de propuestas que respondan a las realidades diversas y pluralistas del siglo XXI. Ollo mencionó la importancia de abordar áreas como la convivencia intergeneracional, la diversidad cultural, y la inclusión de diferentes identidades y orientaciones sexuales.
Mikel Asiain, representante de Geroa Bai, expresó su convicción de que iniciativas como estos planes son fundamentales para construir una sociedad democrática, fundamentada en principios de derechos humanos y en una cultura pacifista. Para él, estos esfuerzos son más necesarios que nunca.
Por su parte, Isabel Olave, de UPN, cuestionó la falta de condena explícita del legado de ETA por parte de quienes han heredado su ideología, argumentando que esta condena debería ser un requisito previo para avanzar en el proceso de reconciliación. A su juicio, este silencio es un claro reflejo de intereses políticos que priorizan su supervivencia sobre la verdadera convivencia.
El socialista Javier Lecumberri subrayó que la convivencia es la base de la democracia, instando a todos los sectores políticos a condenar sin matices cualquier forma de violencia sufrida en Navarra. Criticó que algunas agrupaciones busquen generar división por convicciones electorales, haciendo un llamado a la unidad en torno a la convivencia.
Desde EH Bildu, Irati Jiménez destacó su compromiso con una memoria colectiva que incluya a todas las víctimas, abogando por un relato plural que respete y reconozca el dolor de cada una de ellas. Para Jiménez, es fundamental alejarse de un enfoque monolítico y abrir espacios para una diversidad de perspectivas en la construcción de la paz.
La crítica también llegó desde el PPN, donde Javier García expresó su preocupación por la permisividad del Gobierno hacia actos que, según él, legitiman el terrorismo. García instó a la consejera a no utilizar la convivencia para fines ideológicos y a actuar con firmeza contra las apologías de la violencia.
Carlos Guzmán, de Contigo-Zurekin, se mostró optimista respecto al plan, defendiendo que debe ser una herramienta eficaz para promover un entorno de paz, justicia social y multiculturalidad en Navarra. Consideró que el borrador del II Plan apunta en la dirección correcta para fomentar una convivencia efectiva y enriquecedora.
Por último, Emilio Jiménez del Grupo Mixto (Vox) arremetió contra el Gobierno, refiriéndose a su enfoque de convivencia como un mero discurso vacío y manipulativo. Afirmó que las iniciativas en este ámbito solo demuestran cómo las instituciones están alejadas de los intereses reales de los ciudadanos.
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