24h Navarra.

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Pamplona rechaza la tala de 113 árboles en la Universidad de Navarra por falta de legalidad.

Pamplona rechaza la tala de 113 árboles en la Universidad de Navarra por falta de legalidad.

PAMPLONA, 18 de noviembre. El Ayuntamiento de Pamplona ha determinado que la reciente tala de 113 árboles en el campus de la Universidad de Navarra, llevada a cabo en agosto, no respeta la normativa vigente. Como consecuencia, el Consistorio ha decidido mantener la suspensión cautelar de dicha acción hasta que se obtenga la licencia correspondiente.

Tras analizar un informe elaborado por la Asesoría Jurídica municipal, la Junta de Gobierno ha rechazado las alegaciones presentadas por la universidad en relación a la paralización de los apeos. De acuerdo con la comunicación oficial del Ayuntamiento, se iniciará un expediente sancionador contra la universidad, que podría resultar en una multa y la obligación de reforestar el área afectada en compensación por los árboles talados sin los permisos adecuados.

La tala realizada en agosto afectó a 123 ejemplares de chopo lombardo y álamo, ubicados principalmente a lo largo de la carretera y en la zona del río Sadar, así como en los alrededores del Colegio Mayor Belagua y el edificio Central. El análisis jurídico desestima la defensa de la universidad, subrayando la necesidad de contar con una licencia específica para llevar a cabo estas acciones. Además, el informe señala que solo 10 de los árboles talados podrían justificar una intervención por razones de seguridad, dado que presentaban un deteriorado estado de conservación.

El informe también establece que, además de mantener la paralización de la tala mientras no se obtenga la licencia, la universidad deberá elaborar un Plan de Repoblación del Arbolado que detalle la inversión económica destinada a dicha repoblación, equivalente al valor de los árboles talados. Este valor se calculará de acuerdo a lo estipulado en la Norma Granada y deberá incluir un plan detallado de gestión del arbolado del campus.

El personal jurídico del Ayuntamiento aclara que, en este contexto, el silencio administrativo no puede considerarse positivo; es decir, cualquier actividad de tala necesita un permiso explícito, del que carecía la universidad. A su vez, el arbolado afectado está catalogado como Bien Natural con grado 2 de protección, lo que significa que obtener autorización para talar sería un caso excepcional que requeriría un informe técnico favorable y una propuesta de restauración de la vegetación.

El informe también refuta la argumentación de la universidad sobre la necesidad de la tala por seguridad, pues el Servicio de Zonas Verdes siempre mostró desacuerdo con la valoración de riesgo presentada por la institución académica. Se concluye que la universidad era consciente de la falta de autorización antes de proceder con las obras.

La ley foral confiere al Ayuntamiento la capacidad de establecer medidas cautelares para salvaguardar la legalidad y restaurar el orden urbanístico, evaluando la compatibilidad de las obras con la normativa. El informe jurídico sostiene que no existen excepciones que permitan la tala masiva sin los permisos pertinentes. Además, el Servicio de Zonas Verdes no coincide con las evaluaciones de deterioro de la universidad, concluyendo que la tala realizada fue indiscriminada y no consideró las condiciones particulares de cada árbol.

Según el análisis del Servicio de Zonas Verdes, solo 13 de los árboles talados podrían justificarse por su estado de conservación. Sin embargo, si se considera el riesgo de daños por caída, solo 10 árboles talados en las áreas cercanas a los edificios estarían legalmente justificables.

Por último, la universidad deberá presentar un Plan de Repoblación de Arbolado que contemple una inversión equivalente al valor de los árboles talados, conforme a la Norma Granada. Este plan tendrá que ser acordado con el Ayuntamiento y la ejecución correrá a cargo de la universidad. Además, para aquellos árboles cuya tala sea legalizable, se exigirá la plantación de ejemplares equivalentes a los que se han retirado.

Este Plan de Repoblación, que la universidad ha denominado Plan para la Renaturalización del Campus, será un instrumento clave de ordenación y planificación, en el que se deberá registrar todos los apeos realizados, tanto los legalizables como los no justificables, así como aquellos pendientes de autorización. El Ayuntamiento solicitará que este plan sea presentado al Servicio de Zonas Verdes para facilitar la futura autorización de nuevas talas y repoblaciones, como la gradual sustitución de los chopos en el campus, una decisión que contará con el respaldo técnico del área verde del Ayuntamiento.