PAMPLONA, 11 de agosto. El Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN) ha hecho un llamado urgente a la población, especialmente a aquellos grupos más vulnerables, para que tomen precauciones a raíz de la prolongación de la alerta roja por altas temperaturas, que se mantendrá vigente, al menos, hasta el miércoles.
El Gobierno de Navarra ha puntualizado en una declaración que la comunidad lleva ya ocho días bajo condiciones de calor extremo, lo que eleva considerablemente el riesgo para la salud de los ciudadanos.
Las predicciones del Ministerio de Sanidad y la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) apuntan a que continuarán las altas temperaturas en toda la región. Este lunes, se esperan máximas que alcanzarán los 38,6 °C en el Pirineo navarro, 40°C en el centro de Navarra y hasta 41,9 °C en la Ribera del Ebro; mientras que para el martes se estiman 39,9 °C en la Vertiente Cantábrica. Las noches también se presentarán calurosas, con temperaturas superiores a 20 ºC en la zona central y la Ribera.
Para contrarrestar los efectos adversos que este calor extremo puede tener en la salud, el ISPLN subraya la importancia de mantenerse bien hidratados, evitar esfuerzos físicos intensos durante las horas más calurosas y limitar la exposición al sol, especialmente para las personas mayores, los niños pequeños, las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, así como para aquellos que trabajan en condiciones de calor extremo o padecen enfermedades crónicas.
Además, se recomienda abstenerse de consumir bebidas alcohólicas, cafeína o azucaradas, y en su lugar, buscar permanecer en lugares frescos o ducharse con agua templada o fría. Se aconseja usar sombreros y ropa ligera de materiales transpirables como algodón o lino que cubran la mayor parte del cuerpo.
El ISPLN también advierte sobre el peligro de permanecer dentro de vehículos aparcados al sol, incluso con las ventanillas abiertas, especialmente cuando hay menores, ancianos o mascotas a bordo. El intenso calor puede afectar no solo el bienestar físico, sino también la calidad del sueño y el estado de ánimo de las personas más vulnerables, considerando las dificultades que tiene el cuerpo para regular su temperatura.
La falta de un sueño reparador puede desencadenar problemas de humor, aumento de la irritabilidad, dificultades de concentración, y afectar el rendimiento laboral, aumentando así el riesgo de enfermedades. Por lo tanto, para promover un descanso adecuado, se recomienda mantener las viviendas frescas, optar por cenas ligeras, darse duchas tibias y mantener, en lo posible, las rutinas de sueño, además de una adecuada hidratación durante el día.
En el ámbito laboral, es fundamental implementar medidas preventivas para proteger a la fuerza laboral del daño que puede ocasionar el calor. De acuerdo con la normativa de riesgos laborales, se debe realizar una evaluación de los riesgos relacionados con el estrés térmico, analizando factores como la temperatura, la humedad, la radiación solar, la carga de trabajo física y las características individuales de los trabajadores.
A partir de esta evaluación, se deberán adoptar las acciones preventivas necesarias para salvaguardar la salud del personal, teniendo siempre en cuenta las medidas de emergencia y primeros auxilios en caso de golpe de calor.
Desarrollar un plan de intervención ante altas temperaturas permitirá gestionar de forma efectiva el riesgo, facilitando la toma de decisiones durante las alertas sanitarias, donde las condiciones climáticas aumentan el riesgo de exposición al calor.
Bajo estas circunstancias, es esencial seguir al pie de la letra las medidas preventivas ya establecidas para el verano, e incluso considerar modificaciones en los horarios laborales o la reducción de la jornada laboral cuando sea necesario para garantizar la adecuada protección de los trabajadores.
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