PAMPLONA, 22 de octubre. Un ingeniero vocal de la mesa de contratación de Belate, Francisco José Ansorena, reveló este martes que el presidente de la mesa, Jesús Polo, insinuó que existía una empresa con la que había tenido malas experiencias en el pasado y que prefería que no fuera elegida en el proceso de licitación. Esta información emergió durante una comisión de investigación en el Parlamento de Navarra.
Durante su testimonio, Ansorena explicó que en una conversación informal, Polo expresó su opinión negativa sobre la empresa en cuestión, sugiriendo que su selección sería perjudicial para el proyecto. Ansorena, sin embargo, se mostró firme en su postura, afirmando que se centraría en valorar las propuestas presentadas sin dejarse influenciar por opiniones personales.
El vocal mencionó que la empresa de la que hablaba Polo estaba asociada en una unión temporal de empresas (UTE) junto a Mariezcurrena, aunque no especificó su nombre. Dijo que Polo había compartido su mala experiencia laboral con la firma, lo que llevó a su deseo de que esta no fuese adjudicataria de la obra en cuestión.
A pesar de la conversación, Ansorena subrayó que su tarea era evaluar ofertas y no empresas, destacando que otorgó la máxima puntuación a la UTE de Mariezcurrena. El vocal dejó claro que nunca había recibido presiones directas para favorecer a una empresa específica en las licitaciones.
Al ser interrogado sobre la posibilidad de que Polo hubiese alterado su puntuación en función de las valoraciones del resto de los miembros de la mesa, Ansorena comentó con incertidumbre que no tenía información al respecto y que esa cuestión estaba fuera de su ámbito de responsabilidad.
En relación a un comentario del secretario de la mesa, Lorenzo Serena, sobre la potencial influencia de Polo en el proceso de valoración, Ansorena reconoció que no recordaba si se había discutido en alguna reunión, pero sí apuntó que quedaba constancia en los escritos de Serena de su percepción sobre el asunto.
Ansorena también afirmó que no había evidencias concretas para juzgar la actuación de Polo o Serena, enfatizando que su labor era asegurar que su propia evaluación estuviese protegida y en orden. Aclaró que no estaba aquí para cuestionar la profesionalidad de sus colegas o el proceso en general.
El vocal expresó que no le sorprendía la posibilidad de que Polo pudiera haber valorado en último lugar, ya que era una práctica habitual en sus procesos. Insistió en que cada miembro valoraba de forma independiente, y luego enviaban sus puntuaciones al presidente para que las compilara.
Finalmente, Ansorena aseguró estar “tranquilo” y confiado en que, de existir alguna irregularidad, los tribunales evaluarían el trabajo de la mesa. Se mostró seguro de que había documentado adecuadamente cada aspecto de las ofertas que había valorado. También comentó que la presencia de la empresa Servinabar en el proceso le resultó sorprendente, ya que era relativamente desconocida, aunque descubrió que había trabajado en proyectos en la región, lo que la presentó como una firma emergente en el sector de la construcción.
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