Navarra es una tierra con una gran riqueza histórica y cultural, y uno de sus mayores tesoros es su arquitectura románica. Esta época de la historia de Navarra fue de gran importancia para el desarrollo de su cultura, y su legado todavía se puede apreciar en la arquitectura de la región.
El románico en Navarra tuvo su origen en el siglo XI, un período de grandes cambios políticos y socio-económicos en la Península Ibérica. Fue una época de gran inestabilidad, y esto se reflejó en la arquitectura. Los nuevos señores feudales construyeron castillos y fortificaciones para protegerse de los enemigos, mientras que la iglesia también construyó sus propias fortificaciones para protegerse de los ataques de los musulmanes que todavía ocupaban algunas zonas del territorio.
La arquitectura románica en Navarra se caracteriza por el uso de piedra, arcos de medio punto, bóvedas de cañón y el empleo de motivos decorativos geométricos. Además, la mayoría de las construcciones de la época se centraron en la construcción de iglesias, monasterios y castillos.
Otro elemento diferencial de la arquitectura románica navarra es el empleo de arbotantes, elementos exteriores que soportan la presión de los muros y permiten la construcción de arcos ojivales, lo que permite una mayor luminosidad en el interior de los edificios.
Sin duda, uno de los ejemplos más representativos del románico navarro es el Monasterio de Leyre. Situado en la cima de una colina en el Pirineo Navarro, es uno de los lugares más visitados por turistas y devotos por igual.
Otro ejemplo destacado de la arquitectura románica navarra es la iglesia de Santa María la Real de Sangüesa, situada en la ciudad homónima. Se trata de una de las construcciones más espléndidas de la época, y uno de los mayores atractivos turísticos de la ciudad de Sangüesa.
Por último, el Castillo de Javier es otro de los ejemplos más destacados de la arquitectura románica navarra. Este castillo, ubicado en la localidad de Javier, fue construido en el siglo X y se utilizó como fortificación defensiva.
La arquitectura románica de Navarra es una de las mayores joyas de la región, y un ejemplo de la riqueza histórica y cultural de la Península Ibérica. A través de la construcción de iglesias, monasterios y castillos, los arquitectos de la época lograron crear un estilo propio que aún hoy en día es objeto de admiración y estudio. Si visitas Navarra, no puedes dejar de conocer sus ejemplos más representativos de esta época de la historia.