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Los detalles arquitectónicos menos conocidos del románico en Navarra

Los detalles arquitectónicos menos conocidos del románico en Navarra

Navarra es una región española rica en patrimonio histórico y cultural, y una de las características más emblemáticas de su arquitectura es el románico. A pesar de que esta corriente artística tuvo su origen en Francia a finales del siglo X, el románico navarro tiene ciertas particularidades que la hacen única. En este artículo, te descubriremos los detalles arquitectónicos menos conocidos del románico en Navarra.

El uso de sillería y mampostería en la construcción

Una de las características más notables del románico navarro es el uso combinado de sillería y mampostería en la construcción de sus edificios. Mientras que la sillería se usaba en las partes más visibles de la arquitectura, como las portadas y los campanarios, se usaba la mampostería en las zonas menos visibles y en los muros. Esta técnica, además de cumplir una función estructural, también permitía una mayor economía de materiales.

Las modillones con figuras zoomorfas

Otro detalle arquitectónico muy característico del románico navarro son los modillones. Estos elementos decorativos se colocan en la base de la cornisa y sobresalen de la pared, y suelen estar decorados con figuraciones zoomorfas, antropomorfas o geométricas. Los modillones representaban escenas simbólicas y funcionales, y su presencia era más frecuente en las iglesias rurales que en las urbanas.

La utilización de arcos de medio punto

Los arcos de medio punto eran muy populares en el románico navarro, y se utilizaban tanto en la arquitectura civil como religiosa. Estos arcos destacan por su elegancia y por su capacidad para soportar peso. Además, los detalles ornamentales de los arcos de medio punto eran de gran importancia, pues a menudo estaban decorados con motivos geométricos, vegetales o figurativos.

Las torres con campanario y saetera

Otra característica del románico navarro son las torres que lo acompañan. Estas torres, que se erigían junto al edificio principal, tenían dos elementos arquitectónicos destacables: el campanario y la saetera. El campanario, que se construía en la parte superior de la torre, permitía la colocación de las campanas, que eran usadas para convocar a los feligreses a misa. Por otro lado, la saetera, situada en la parte inferior de la torre, era una pequeña ventana defensiva que permitía el uso de armas para proteger al edificio principal.

Las portadas con esculturas policromadas

Frecuentemente, la portada era el elemento más elaborado y destacado del edificio románico navarro. Las puertas estaban decoradas con esculturas, generalmente policromadas, que representaban temas religiosos y simbólicos. La técnica de policromía tenía el objetivo de hacer que las esculturas fueran más atractivas y realistas, jugando con la luz y el color.

Los capiteles historiados

Los capiteles son elementos que se encuentran en la parte superior de las columnas y que son una pieza fundamental en la arquitectura románica navarra. A menudo, los capiteles estaban decorados con escenas y figuras que representaban episodios bíblicos y historias de la mitología clásica. Los capiteles historiados eran una forma de enseñanza visual para los fieles, que podían contemplar de forma sencilla y didáctica episodios bíblicos que no podían leer en esa época.

En resumen

En definitiva, el románico navarro se caracteriza por la combinación de la sillería y la mampostería en la construcción, los modillones con figuras zoomorfas, los arcos de medio punto, las torres con sus respectivos campanarios y saeteras, las portadas con esculturas policromadas y los capiteles historiados. Cada uno de estos elementos es un exponente del valor artístico que posee la arquitectura románica navarra, y es un testimonio del legado cultural y arquitectónico que ha llegado hasta nuestros días.