24h Navarra.

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La segunda Guerra Carlista en Navarra

Introducción

La segunda Guerra Carlista en Navarra fue un conflicto armado que tuvo lugar entre los años 1872 y 1876, en el contexto de la tercera guerra carlista que se desarrolló en España. Durante este periodo, la región de Navarra se convirtió en uno de los principales escenarios de combate entre las tropas carlistas, lideradas por Carlos VII, y las fuerzas liberales, que apoyaban al gobierno de la Primera República española.

Antecedentes

La segunda Guerra Carlista en Navarra tuvo sus raíces en la primera guerra carlista que tuvo lugar entre 1833 y 1840, como consecuencia de la disputa sucesoria entre los partidarios de Isabel II y los partidarios de Carlos María Isidro de Borbón. Tras la firma del Convenio de Vergara en 1839, se dio por terminado este conflicto, pero las tensiones entre carlistas y liberales seguían latentes.

En 1872, estalló la tercera guerra carlista en Navarra, como consecuencia de la proclamación de Carlos VII como rey legítimo de España por parte de los carlistas. La región de Navarra se convirtió en uno de los principales focos de resistencia carlista, debido a su tradicional apoyo al carlismo y a la presencia de destacados líderes carlistas en la región.

Desarrollo del conflicto

La segunda Guerra Carlista en Navarra se caracterizó por una serie de enfrentamientos armados entre las tropas carlistas y las fuerzas liberales. Destacan la Batalla de Oroquieta en 1873, la Batalla de Montejurra en 1874 y la Batalla de Puente la Reina en 1875, entre otras. Estos combates fueron especialmente cruentos y dejaron un gran número de víctimas en ambos bandos.

La guerra en Navarra se prolongó durante cuatro años, en los que las fuerzas carlistas intentaron tomar el control de la región, mientras que las fuerzas liberales trataban de sofocar la rebelión. La población civil sufrió las consecuencias de este conflicto, con saqueos, ejecuciones y represalias por parte de ambos bandos.

El papel de la población civil

La población civil de Navarra jugó un papel fundamental durante la segunda Guerra Carlista, en muchos casos viéndose obligada a tomar partido por uno u otro bando. Muchas localidades navarras sufrieron asedios, bombardeos y ocupaciones durante el conflicto, lo que provocó un gran sufrimiento entre la población civil.

Además, se produjeron numerosas ejecuciones sumarias de presuntos colaboradores del enemigo, así como represalias contra familias de combatientes. La población tuvo que hacer frente a la escasez de alimentos, la destrucción de infraestructuras y el desplazamiento forzado de personas, lo que dejó secuelas profundas en la sociedad navarra.

El final de la guerra

La segunda Guerra Carlista en Navarra llegó a su fin en 1876, con la derrota definitiva de las fuerzas carlistas y la rendición de Carlos VII. Tras la firma del Convenio de Italia en 1876, se puso fin al conflicto y se restableció la paz en la región. Sin embargo, las secuelas de la guerra se dejaron sentir durante muchos años, tanto en la economía como en la sociedad navarra.

Conclusiones

La segunda Guerra Carlista en Navarra fue un conflicto sangriento y devastador que dejó profundas heridas en la región. Si bien el carlismo perdió su influencia política tras la derrota en esta guerra, sus ideales perduraron durante mucho tiempo en la sociedad navarra. El legado de este conflicto sigue presente en la memoria colectiva de la región, recordando la importancia de la paz y la reconciliación para construir un futuro mejor.