Tudela pierde 3 millones y el proyecto de la depuradora se da por acabado
La segunda fase de la depuradora de Tudela, que iba a costar 3 millones en 2026, está oficialmente cancelada. Esto significa que la inversión prevista para mejorar la gestión de aguas residuales en Tudela se ha frenado de repente y sin vuelta atrás.
El consejo de administración de NILSA, la empresa que gestiona estos proyectos, decidió anular ese dinero y dejar en suspenso cualquier avance hasta 2028. El alcalde de Tudela, Alejandro Toquero, no se ha quedado callado y ha criticado duramente que el proyecto esté prácticamente finiquitado, acusando a la dirección de NILSA de no asumir su error y de seguir una estrategia que solo lleva a callejones sin salida.
Este revés no solo significa la pérdida de millones de euros, sino también una oportunidad desperdiciada para mejorar la calidad del agua y el medio ambiente en Tudela. Además, esos fondos europeos que se iban a invertir en la depuradora podrían haberse destinado a proyectos más útiles, como el Centro Rafael Moneo o el Canal de Navarra, que beneficiarían directamente a la ciudadanía.
Para los vecinos de Tudela, esto se traduce en una mayor incertidumbre sobre el futuro de la gestión del agua y del medio ambiente local. La cancelación puede afectar tanto a la salud pública como a la calidad de vida, ya que las soluciones prometidas no llegarán y la situación puede empeorar con el tiempo.
¿Qué deberían hacer ahora los afectados? Lo recomendable es seguir de cerca las decisiones del Ayuntamiento y exigir transparencia y compromiso. También es el momento de presionar a las autoridades para que prioricen proyectos que realmente beneficien a la comunidad, en lugar de seguir invirtiendo en decisiones fallidas.
Lo que viene ahora es un escenario donde las promesas se quedan en papel y la ciudadanía debe estar atenta. La responsabilidad recae en quienes toman las decisiones: deben escuchar a los vecinos y buscar soluciones reales, no solo excusas o postergaciones.