PAMPLONA, 13 de enero. En una reciente rueda de prensa, Juanjo Echeverría, concejal de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona, expresó su desacuerdo con el anuncio del concurso internacional de arquitectura destinado a convertir el monumento a los Caídos en un Museo Memorial. Echeverría describió esta iniciativa como "una idea desacertada que ha fracasado en generar consenso, tanto a nivel social como político".
El concejal subrayó que esta no es la primera vez que se convoca un concurso para este fin. Según él, el anterior proyecto implicó un gasto de 175.000 euros, mientras que el nuevo concurso requerirá otros 100.000 euros, factores que Echeverría califica como un "desperdicio de recursos públicos". Además, criticó que la propuesta actual sienta como premisa la creación de un uso memorialístico para el edificio.
Echeverría también lamentó que no se haya tomado en cuenta la opinión de muchos ciudadanos, expertos y técnicos que se oponen a la destrucción de las arquerías y a la descatalogación del monumento. "El denominado proceso participativo se limitará a aspectos arquitectónicos sin atender a las verdaderas preocupaciones de la comunidad", enfatizó, describiendo la situación como una "irresponsabilidad".
El concejal apuntó a un vicio de origen en este nuevo proceso, haciendo referencia a una decisión del director de Cultura, un cargo político, que contradice las recomendaciones de los arquitectos del Servicio de Patrimonio del Gobierno de Navarra-Príncipe de Viana, quienes se manifestaron en contra de la descatalogación del edificio.
Desde su perspectiva, las bases del concurso representan una amenaza seria para el patrimonio arquitectónico de Pamplona y Navarra. Echeverría resaltó que el concurso ignora las conclusiones de expertos que sugirieron un proceso participativo previo antes de tomar decisiones, lo que, según él, evidencia una falta real de interés por parte del gobierno local en fomentar la participación ciudadana.
El concejal criticó también la falta de inclusión de todos los grupos que forman parte de la coalición gubernamental en Pamplona. "La noción de participación se ha vuelto una ironía", comentó, afirmando que el actual plan solo toma en cuenta propuestas ya seleccionadas sin un debate amplio con la ciudadanía sobre el uso futuro del edificio.
Echeverría recordó que Pamplona ya cuenta con una inversión significativa en un edificio destinado a la memoria, el Palacio del Marqués de Rozalejo, con más de 9 millones de euros en obras. Consideró que repetir este enfoque del uso memorialista parece ineficaz e innecesario, especialmente cuando hay múltiples necesidades en la ciudad.
Para concluir, Echeverría reiteró su postura sobre el nuevo concurso, describiéndolo como "un despilfarro" que no responde a las necesidades de la población. Sostuvo que el resultado del anterior concurso no fue satisfactorio para el alcalde, quien lanza ahora otra convocatoria que limita la participación pública sobre el uso del edificio, lo cual calificó de "ataque contra la integridad arquitectónica" y a las opiniones de los expertos involucrados en el tema.
Finalmente, Echeverría mencionó que esta situación tiene implicaciones legales, ya que existen recursos judiciales pendientes relacionados con el movimiento memorialista y otros particulares. Aclaró que no está al tanto de la situación actual de estos recursos, que podrían estar tramitándose en instancias como el Tribunal Administrativo de Navarra o en contenciosos.
El concejal concluyó con una crítica contundente hacia las bases del concurso, sugiriendo que estas incentivarán el derribo de las arquerías, lo que consideró una interpretación alarmante de las intenciones detrás de este proyecto arquitectónico.
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