PAMPLONA, 15 de diciembre.
Según el reciente Balance Energético de Navarra 2024, la comunidad ha logrado un notable avance en la producción de electricidad mediante energías renovables, incrementando esta cifra en un 13%. Este ascenso se atribuye principalmente a la energía eólica y fotovoltaica, que han elevado su participación del 55% en 2023 al 68% en el presente año.
En una conferencia de prensa celebrada este lunes, el consejero de Industria y de Transición Ecológica y Digital Empresarial, Mikel Irujo, junto a Garbiñe Basterra, directora general de Energía, I+D+i y Emprendimiento, y Esperanza Aristu, directora del Servicio de Transición Energética del Gobierno de Navarra, presentaron el informe que ofrece un análisis exhaustivo sobre el consumo y la producción de diferentes fuentes de energía en la región.
Uno de los hallazgos más significativos del informe es el aumento en la generación eléctrica renovable, que ha pasado del 55% al 68% en solo un año, gracias al auge de la energía eólica y solar.
Durante su intervención, Irujo subrayó que "Navarra se erige como un modelo en transición energética", consolidando la energía eólica y el crecimiento de la solar fotovoltaica como pilares fundamentales de su sistema eléctrico regional.
Sin embargo, el consejero destacó que la comunidad enfrenta desafíos claros, como la electrificación del consumo y la descarbonización industrial. Para abordar estos retos, es esencial fortalecer la infraestructura eléctrica que conecta producción y consumo.
Además del aumento en la producción eléctrica renovable, se ha observado un crecimiento en el autoconsumo fotovoltaico, alcanzando 218 MWp de potencia instalada y más de 175 GWh de producción acumulada. Esto sitúa a la generación distribuida como una parte crucial de la transición energética.
Otro dato relevante es que la electricidad generada a partir de fuentes renovables ha cubierto el 99% del consumo eléctrico interno de Navarra, superando considerablemente los objetivos europeos para 2030 y los lineamientos del Plan Energético de Navarra (PEN) 2030.
El Balance Energético también analiza el consumo de energía primaria, que abarca toda la energía disponible antes de ser transformada. En 2024, Navarra ha requerido 2.248.202 TEP de energía primaria, lo que refleja una disminución del 2,3% respecto al año anterior y se mantiene por debajo de los niveles previos a la crisis energética, lo que indica una tendencia de crecimiento moderado en la última década.
Estos datos evidencian transformaciones en la estructura del mix energético, con una flamante disminución en el uso de combustibles fósiles y un aumento sólido en la adopción de energías renovables y autoconsumo.
En el desglose del consumo de energía primaria, el uso de carbón y coques ha disminuido en un 13,6% respecto a 2023, consolidando la tendencia hacia fuentes de energía más limpias. Por otro lado, el consumo de petróleo y derivados ha crecido un 10,2%, mientras que la utilización de gas natural ha bajado un 18,4%, principalmente debido a una menor generación eléctrica en ciclos combinados. La electricidad ha visto un incremento del 13,8%, impulsado por la electrificación de industrias y la movilidad eléctrica, mientras que la biomasa y otras fuentes renovables han crecido un 3,2%.
En términos de consumo final energético, Navarra reportó en 2024 un total de 1.870.917 TEP, lo que equivale a un aumento del 5,4% respecto a 2023, reflejando la recuperación económica y la normalización de la demanda tras las fluctuaciones del año anterior.
En cuanto al petróleo y derivados, su presencia se ha mantenido estable con ligeras variaciones, aumentando del 4,1% desde 2014. Por su parte, el gas natural ha crecido un 3,5% en ese mismo periodo. La electricidad ha mostrado una tendencia constante, alcanzando 393.563 TEP en 2024, lo que indica un crecimiento del 3,7% desde 2014 y un 3,9% en comparación con 2023. La biomasa y otras fuentes han tenido un incremento más moderado del 3,2% desde el año pasado.
En resumen, los datos apuntan hacia una transición hacia un sistema energético más diverso, donde se observa un aumento de la electricidad y la biomasa, aunque la dependencia del gas natural y la relevancia del petróleo aún son notables, lo que indica que el proceso de descarbonización avanza, pero persisten retos en el camino.
Los sectores de transporte, industria y comercio continúan siendo los principales consumidores de energía, aunque se registran señales de avance hacia fuentes más limpias. El transporte representa el 40% del consumo total, la industria sigue en segundo lugar con un 35%, experimentando cierta estabilidad tras caídas anteriores, y el sector doméstico, comercio y servicios representa el 17%, con una recuperación notable por condiciones climáticas favorables.
La expansión del autoconsumo fotovoltaico y la implementación de sistemas más eficientes han ayudado a suavizar el impacto. En general, la diversificación energética es evidente, con un crecimiento de las energías renovables y un retroceso en el uso del gas natural, aunque la dependencia del petróleo en el transporte sigue siendo un desafío significativo.
La cuota de energías renovables en el consumo final bruto ha alcanzado el 28,29%, mostrando un aumento del 4,81% en comparación con 2023 y del 15,37% desde 2014, lo que evidencia la efectividad de las iniciativas de energía eólica y solar, así como la expansión del autoconsumo.
Para acelerar este proceso de transformación, el Gobierno de Navarra se ha comprometido a destinar cerca de 25 millones de euros entre 2025 y 2026 para apoyar a empresas, entidades locales y ciudadanos. Estas ayudas incluirán incentivos para autoconsumo, movilidad sostenible, descarbonización tanto industrial como residencial y desarrollo de comunidades energéticas, reforzando así su compromiso con un modelo energético más limpio y competitivo.
Categoría:
Newsletter
Entérate de las últimas noticias cómodamente desde tu mail.