Pamplona: la estación de autobuses entra en su fase final tras años de goteras
Las obras de la cubierta de la estación de autobuses de Pamplona llegan a su fase final: siembra de 14.600 m2 de pradera, con la parcela vallada mientras crece el césped.
Después de años de filtraciones y goteras, la cubierta ajardinada de la estación de autobuses de Pamplona entra en su fase final. Las obras de rehabilitación integral, iniciadas en diciembre de 2025, están ya en la siembra de la pradera.
Según ha informado el Ayuntamiento, la pradera ocupará más de 14.600 metros cuadrados y, antes de la siembra, se han hecho trabajos de reparación e impermeabilización. La nueva red de riego, que ahora está en fase de pruebas, regulación y puesta a punto, garantizará el agua necesaria para que el césped germine y se mantenga.
Para quien usa la estación a diario, esto significa que el problema de fondo se intenta resolver desde la base. El Consistorio explica que la intervención busca corregir las deficiencias en la impermeabilización y en los sistemas de drenaje que, en los últimos años, han provocado filtraciones, humedades y goteras en el edificio. La nueva solución constructiva, según el Ayuntamiento, mejorará de forma significativa la durabilidad de la cubierta y facilitará su mantenimiento.
Eso sí, la parcela seguirá vallada durante un periodo de germinación, arraigo y consolidación del césped. Una vez terminado ese plazo, se repondrán los elementos afectados por las obras. La recuperación de la imagen verde de la cubierta, y su integración en el paisaje habitual de la Vuelta del Castillo, será progresiva y dependerá del crecimiento de la vegetación.
Las filtraciones empezaron a finales de 2014, apenas siete años después de la inauguración de la estación, en noviembre de 2007. La discusión sobre quién debía pagar derivó en un conflicto judicial: en 2017, la concesionaria Vectalia demandó al Ayuntamiento y a la ingeniería IDOM, pero las resoluciones posteriores rechazaron la responsabilidad patrimonial de ambas entidades. El Tribunal Superior de Justicia de Navarra concluyó que las filtraciones estaban relacionadas con deficiencias en la ejecución de la impermeabilización, cuya responsabilidad correspondía a los agentes que intervinieron en la construcción.
Mientras tanto, las reparaciones definitivas se retrasaron durante años, con perjuicios para personas usuarias y comerciantes. Finalmente, en junio de 2025, el Ayuntamiento aprobó el proyecto de impermeabilización, valorado en 4,1 millones de euros, cuyo coste debía asumir la empresa concesionaria.